Nov 2, 2007

Divorcio...¿pelea campal? o ¿común acuerdo?

¿Que difìcil palabra no? cuanto nos cuesta si quiera pronunciarla... y que tal cuando te preguntan tu estado civil y te toca decir "divorciada"? muchas veces prefieres decir "SOLTERA"nuevamente, o agregas algo más a la palabra prohibida diciendo algo como : "divorciada.., libre nuevamente, feliz!" como para complementar algo que no te hace sentir tan bien, o mejor aún, para mostrar a la gente lo poco o mucho que te importa haber terminado una relación o simplemente, para tratar de justificar algo ante alguien más. Que siempre he pensado que carajos tenemos que justificar de nuestra vida si somos dueñas de ella!, pero bueno, nos encanta hacerlo! y es a todas eh! creo que todas en algún momento lo llegamos a hacer con este tema o con cualquier otra decisión que involucre "nuestra vida" (privada, personal, íntima, nuestra en pocas palabras!), nótese el hincapié a esto, espero lo hayas entendido.
La realidad es que hoy en día la palabra divorcio se ha tornado más común de lo normal y no es para menos, según las estadísticas, las probabilidades de un matrimonio exitoso son cada vez nulas! algo así como "de 10 matrimonios al menos 2 terminarán en divorcio". Caótico no?, mmm "depende del cristal con el que se vea". ¿Por qué digo esto?, si tomamos en cuenta que anteriormente los divorcios eran 1 de cada 100 matrimonios, la cifra esta impactante no crees?
Definivitamente sí, pero a mi muy particular punto de vista, no sé tu que opines, creo que en esta época en donde se han venido dando tantas cosas, hemos tenido la oportunidad de vivir muchas revoluciones si queremos llamarlo así, en las cuales hemos obtenido grandes logros; uno de ellos por supuesto, la liberación femenina por llamarlo de algún modo, el hacernos independientes, el salir del cascarón y quitarnos la playera del miedo y la sumisión y ponernos la dela seguridad y la dignidad y salir a pelear por lo que queremos: UN LUGAR IGUAL AL DE UN HOMBRE, un lugar en todos los ámbitos, no sólo en el hogar a cargo de los hijos y el aseo, un lugar digno y de respecto en donde nos reconozcan nuestras capacidades como profesionistas y empresarias, en donde se reconozca nuesta capacidad de toma de decisiones fuertes y que impacten directamente en el rumbo de nuestro país. Y la causa de todo esto se refleja directamente en las estadísticas de los divorcios, pero, por qué? ¿Conoces a alguna mujer mayor que este divorciada?, ¿tu abuela quizá?, raro ¿no? quizá haya casos, pero la verdad es que son contados. A ellas no les toco todo esto, ellas no podían levantar al voz, ellas no podían desertar, no podían dejar a sus hijos sin padre! no podían ser unas "malas mujeres".
La esposa tenía que estar con el esposo hasta "que la muerte los separe", que no así te dicen en la iglesia?, "en lo próspero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad, todos los días de tu vida"... será cierto? ¿qué tanta fuerza tiene eso para nosotras ahora en pleno siglo XXI?. Te das cuenta como ahora las cosas son tan distintas?, hoy en día no perdonamos que el hombre nos quiera tener únicamente en la casa al cuidado de los hijos y de las cuestiones generales del hogar, ahora es raro ver casos de mujeres que aguanten una relación en donde el hombre no haga nada por ayudar a la casa o golpee a la mujer o de plano no la deje ni trabajar, aunque no del todo esta extinto pero ya son menos los casos.
Creo que todo esto ha influido en que finalmente si no congeniamos con alguien decidamos separarnos. No todos los divorcios son precisamente por problemas traumáticos con la pareja, muchos suelen ser simplemente porque no llegamos a coordinarnos viviendo juntos, no es lo mismo ser novios y que cada uno se vaya a su casa a que todos los días estemos conviviendo con la misma persona y nos adaptamenos a esa vida conjunta. Definitivamente si hay algo con lo que no podemos vivir de nuestra pareja y no estamos dispuestos a aceptarlo es mejor darnos la vuelta y cortar por lo sano, no es justo tampoco traumar al otro por nuestra falta de paciencia.
Lo malo es cuando nos empeñamos en pensar que nuestra pareja es el enemigo! y creemos que todo lo que hace ya lo hace para molestarnos, entonces ahi si empieza una batalla campal! agárrese quien pueda!. Como no estamos dispuestas a dejarno ganar por un hombre, entonces rápidamente recordamos que es lo que más le duele o más lo hace enfurecer y directo! damos nuestros mejores golpes! ¡qué lucha libre ni que nada!, lo que no sabemos que es nuestra pareja no es ni será nunca nuestro enemigo! sería ilógico no creen?, deberíamos estar mal de nuestras facultades mentales para elegir a nuestro enemigo como compañero de vida...
AAAAaaaaaahhhh! y es que a veces somos tan ...descuidadas para manejar nuestros sentimientos que no recordamos eso, y simplemente hacemos que nuestra pareja haga exactamente lo mismo que nosotras, al final, el resultado, por supuesto! catastrófico!, un divorcio fatal, que no nos dejará nada más que momentos y recuerdos desagradables de los que seguramente en elgún momento de nuestra vida, quizá muy adelante, quizá no tanto, seguramente no arrepentiremos de haber terminado una relación que inicio tan lindo de una manera tan fatal!, pero será demasiado tarde porque el daño estará hecho. Se podrá platicar después, como dicen, no hay nada que el tiempo no cure, pero eso no tiene nada que ver con el olvido..., en fin, podremos disculparnos con nuestro "ex"y quién sabe! hasta retomar lazos cordiales. Eso sería fantástico si hay de por medio hijos!. Es fatal terminar una relación de esta manera por egoismo, bastante grave...aunque "no tanto" si no hay hijos de por medio, porque si sí! Dios mío! ¿Qué culpa tienen los hijos de que los padres entrarán en un periodo más inmaduro que ellos mismos y no sepan manejar este tipo de situaciones, no crees? ¿Te imaginas qué marcas llegarán a tener tus hijos en el futuro?, si tú no lo soportas, ellos menos! ¿cómo hacen para dividirse entre las personas que les dieron la vida? Peor aún y dentro de esa guerra campal los incluímos poniéndolos como trofeo al ganador!, por favor! no hagamos eso!, no degrademos a nuestros hijos de esa manera.
Ojalá todas nos dieramos cuenta de estas cosas tan importantes, hagamos que los divorcios no sean guerras de odio, no sean marcas dolorosas llenas de rencor; hagamos que sean cicatrices sanas que nos ayuden a crecer como personas, a entender y comprender a los demás. Hagámoslo, nosotras podemos cambiarlo! nos lo agradeceremos en un futuro... seguro!.

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